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Demisse Mamo Wolde
México 1968 Maratón Olímpica y un campeón: Demisse Mamo Wolde, Mamo.
Este atleta etíope nació en Jirgalem en el año 1932 y murió 69 años más tarde en Addis Abeba. Mamo está considerado como uno de los primeros atletas africanos que consiguió destacar en el deporte internacional.
Su aventura atlética comenzó con pruebas de medio fondo. Participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne’56 siendo el último de sus series en 800 y en 1.500, con lo que no consiguió grandes resultados si lo comparamos con lo que conseguiría este atleta unos años más adelante.
No compitió en los Juegos Olímpicos siguientes, los de Roma’60, sino que apareció de nuevo en los de Tokio’64 ya convertido en todo un fondista. Demostró ser un especialista en potencia de las especialidades largas ya que finalizó 4º en los 10.000 y participó en la maratón donde tuvo que retirarse, pero unos meses antes había demostrado su gran talento en esta distancia batiendo a Abebe Bikila.
Fue en México’68 donde este corredor se cubrió de gloria con dos medallas, una plata y un oro, en 10.000 y maratón, con 2h20:26, respectivamente. Podemos leer dos anécdotas en esa victoria, en primer lugar que tras los oros de Abebe Bikila en los dos Juegos Olímpicos anteriores, era el 3º oro consecutivo en maratón para Etiopía. Y la segunda que en la carrera que le dio el oro a Mamo, Bikila tuvo que abandonar en el km 17 y el australiano Derek Clayton, que partía como gran favorito por haber conseguido el récord del mundo un año antes, finalizó 7º.
4 años más adelante, en los siguientes Juegos, en Munich’72 y ya con 40 años, salió a defender su metal olímpico pero tuvo que conformarse con una gran 3º posición por detrás del estadounidense Frank Shorter y del belga Karel Lismont.
Después de estos Juegos Olímpicos, y con tres medallas, una de cada color, en su palmarés, dejó el atletismo y se dedicó a la profesión militar en su país. En 1993 le arrestaron y encarcelaron por haber participado en un asesinato durante la dictadura de Mengistu Haile Mariam. Amnistía Internacional y el Comité Olímpico Internacional intentaron poner cartas en el asunto sin ningún resultado. Mamo argumentó que había estado presente en el asesinato, pero que no había participado activamente.
4 meses antes de su muerte le dejaron en libertad cuando ya estaba muy enfermo.
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