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Carlos Lopes, nunca es tarde si se lleva dentro
Despedimos el año con un atleta portugués, Mamede, y lo iniciamos con un compatriota y gran rival suyo, Carlos Lopes de quien se dice que tuvo un inicio tardío y mediocre en el atletismo.
Lopes nació en Vildemoinhos el 18 de febrero de 1947, hijo de una familia humilde, trabajó durante una época en la mina y jugaba al futbol en su pueblo. En 1966, con 19 años participó en el Campeonato de cros júnior donde fue 3º y un entrenador, Maniz Pereira vio en él buenas cualidades y se lo llevó a Lisboa para entrenar junto a otros atletas de fondo del país.
En el 71, con 24 años, participó en su primer europeo en Helsinki donde sólo consiguió ser último en la final de 10.000 y al año siguiente en los Juegos Olímpicos de Múnic 72 no llegó ni a la final de 10.000. Siguieron unos malos años por lesiones, pero su suerte cambió en 1975 cuando le dieron una beca del gobierno que le permitió dedicarse profesionalmente al atletismo.
La beca y su dedicación, junto con sus cualidades, dieron sus primeros frutos al año siguiente cuando consiguió ganar el Campeonato del Mundo de cros en Chepstow, Escocia. El mismo año, en los Juegos Olímpicos de Montreal se hizo con la plata en el 10.000, superado por el finlandés Lasse Virén. Y en el 77, con 30 años, es subcampeón del mundo de cros.
Entra de nuevo en una mala época de lesiones, no asiste a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 por la ausencia de Portugal a la cita, pero en 1982 vuelve un Lopes en una gran forma y consigue en Oslo la plusmarca europea de 10.000 con 27.24.39.
Ese mismo año decidió probar suerte con la maratón. En su debut en Nueva York no pudo terminar a causa de los calambres que le llegaron a partir del km 30 después de haber liderado la prueba durante toda la carrera. Volvió en la Maratón de Boston donde se encontró con el estadounidense Alberto Salazar y el australiano Robert de Castella, de quienes hemos hablado en anteriores ocasiones, quienes partían como favoritos y sólo se le resistió el estadounidense en el sprint. En Boston ya consiguió la mejor marca europea en maratón con 2h08.39.
1984: un gran año para el portugués
En 1984, cuando Carlos tenía 37 años se hizo con grandes logros. Ganó de nuevo el campeonato del mundo de cros en Nueva Jersey y consiguió el oro en la maratón de los Juegos Olímpicos de Los Angeles. De este modo se proclamó el campeón Olímpico de maratón más veterano de la historia y batió un récord olímpico con 2h09.21.
Fue recibido como un gran héroe en Portugal y el Presidente de la República, Mario Soares le condecoró con la Gran Cruz del Orden del Infante.
Y en 1985 finalizó su carrera deportiva pero antes se proclamó de nuevo Campeón del Mundo de cros y batió el récord del mundo de maratón con 2h07.12 en Rotterdam, arrebatándoselo al galés Steve Jones.
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