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Si dividimos una carrera entre los que los primeros, el "pelotón" y trasera, yo pertenezco a este último grupo. Seguro que me gustaría mejorar mis tiempos, pero correr de los últimos es una visión de la carrera diferente.
Ahora que vuelvo de hacer la media de la Garrotxa os quiero explicar qué se siente. De partes malas hay unas cuantas, sin el aliento del coche escoba que te empuja, cuando tú no puedes tirar más de lo que tiras, y durante muchos kilómetros corres solo, si, tal como lo lees, a veces me pregunto como puede ser que en una carrera en la que participan 500 atletas puedas correr solo, pues es así, los 20-30 últimos participantes acostumbramos a correr a una distancia de unos 100/200 metros entre nosotros, y correr solo es muy duro: el tráfico ya no está parado, y hay coches que te adelantan a 10 centímetros y crees que por un momento y dado tu estado de fatiga que irás a parar al campo de patatas más cercano. Cuando llegas a meta, te toca una camiseta de una talla que no es la tuya, vas al punto de habituallamiento y muchas cosas se han acabado ... pero en la carrera de hoy, por suerte, he tenido el mismo jamón que todo el mundo.
Pero hay algo que no cambiaría por nada del mundo de los que corremos en las últimas posiciones y son los ánimos de la gente de dentro y fuera de la carrera, los de los espectadores son gratificantes, a menudo ponen la piel de gallina, y los de los participantes, si atrapas al de enfrente, son reconfortantes, nosotros tenemos la suerte que adelantamos y todavía nos dicen "venga chica que lo estás haciendo muy bien", hoy incluso me ha animado uno de los corredores sentados en la cuneta esperando que pasase el coche escoba.
Y es que alguna recompensa debe tener llegar los últimos ...
Isábena Opisso
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