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PSICOBIOLOGIA DE LA SALUD Y EL DEPORTE
Una valoración psicobiológica es un modo de descubrir y entender la coherencia de nuestro cuerpo, de perderle el miedo a la enfermedad y encontrar la estrategia más adecuada para ayudar al proceso de curación y para preservar la salud mientras lidiamos con las dificultades que se nos presentan en la vida.
Desde niños nadie nos ha enseñado que sentimos y vibramos con nuestro entorno, que nuestro estado de ánimo y nuestra actitud frente a la vida produce respuestas en nuestro cuerpo, con una perfecta coherencia biológica y siempre con la intención de ayudarnos en la larga lucha por la supervivencia.
Tenemos que recordar que la vida en la naturaleza, exige una rápida respuesta ante la emergencia, nuestro cuerpo está codificado para responder con rapidez y eficacia a múltiples situaciones. Pero, el modo de vida actual, los cambios que hemos impuesto a nuestro organismo con dietas desadaptadas, con ritmos de luz y descanso alterados, con casas que, en muchas ocasiones, impiden recibir los saludables estímulos de vida de la naturaleza, con vínculos afectivos intensos que crean con frecuencia profundo dolor, etc… Todo ello, imposibilita, en muchas ocasiones, un fluir con la vida, se crea una situación de grave emergencia y nuestro cuerpo responde como mejor sabe.
El problema surge cuando el tiempo e intensidad del estrés vinculado a miedos, contrariedades, perdidas afectivas, preocupaciones económicas, etc… exceden todo lo que la naturaleza había previsto, ya sea porque estamos debilitados, ya sea porque la situación que nos afecta es grave e imprevista. Es entonces cuando los cambios en nuestro cuerpo pueden ser tan intensos que pongan nuestra supervivencia en peligro.
Si entendemos lo que ha ocurrido, si ponemos todas las condiciones de nuestro entorno a favor de la vida, si actuamos siempre en acuerdo con nuestro sentir más profundo, una profunda y sabia energía de curación se pone en marcha. Sin olvidar que el 90% de los síntomas que llamamos enfermedad, ya son los perseverantes esfuerzos de curación de nuestro cuerpo.
Correr nos puede ayudar como estrategia para canalizar la energía estancada que nos producen las contrariedades. Una válvula de escape de nuestras preocupaciones, una transmutación de nuestra energía y por tanto una valiosísima herramienta para aumentar nuestra capacidad de respuesta y defensa de nuestro organismo. Nos puede ayudar a fluir con la vida, a vibrar al ritmo de la naturaleza y mejorar nuestro metabolismo. Nos eleva el ánimo y nos da una actitud positiva frente a la vida.
Pero, como en todas las cosas, una obsesión excesiva y mal entendida, tiene sus peligros. Si convertimos el correr en una obligación molesta o en una obsesión enfermiza, mas que aportar equilibrio y fluidez a nuestra vida, puede llegar a ser una fuente más de contrariedad, desgaste excesivo y desequilibrio psíquico y biológico. Pero, si escuchamos nuestro cuerpo, si somos conscientes de las sensaciones que tenemos y adecuamos el entrenamiento a nuestra capacidad y ritmo seguro que haremos que esta práctica se convierta en una gran fuente de fuerza y salud. Pues no hay mejor arma contra la enfermedad que la acción y la vitalidad que nos aporta sentirnos en forma.
Teresa Clarasó
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