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EL ARBOL, SANTUARIO VIVIENTE
En todas las tradiciones antiguas se ha dado un valor especial a los árboles. Se habla mucho de plantas medicinales, diferentes hierbas con propiedades curativas. Pero los árboles, sobretodo aquellos que tienen una vida más larga, tienen una energía vital que pueden compartir con nosotros.
Cuando caminamos entre los árboles, en un bosque o un parque, podemos sentir la energía de estos maravillosos seres.
Para mí, los árboles representan la generosidad. Muchos ya estaban antes que yo llegara, i también estarán cuando yo me vaya. Nos dan oxígeno, sombra, madera, fruto… i también sabiduría serena i una energía espiritual que cambia nuestro estado de ánimo. El árbol no juzga, no analiza. Sólo nos pone en contacto con la energía de la Tierra, nos ayuda a contactar con el poder de la naturaleza, a trabajar para curarnos, relajarnos y fortalecernos.
Os puede parecer una tontería pero os invito a hacer una pequeña experiencia:
Ejercicio1:
Un día de estos, cuando salgáis a correr a alguna zona boscosa, parad un rato en medio del bosque, escuchad los pájaros como cantan y juegan entre las ramas de los árboles, disfrutad del aroma de las flores y del olor de los árboles, sentiréis deferentes olores según la especie de árboles que encontréis. Escoged un árbol grande que os llame la atención. Miradlo i observadlo con intención de conocerlo, no de analizarlo. Entonces podéis sentaros con la espalda contra su tronco y la mano derecha sobre el plexo solar. Cerrad los ojos i sentid la energía que fluye desde la raíz hasta la copa. Cuando hayáis establecido contacto con la energía del árbol intentad comunicaros con su espíritu. Presentaros con vuestro nombre y pedidle consejo sobre cualquier situación que necesitéis. Escuchad la respuesta en vuestros corazones. Dad las gracias, levantaos i despedíos poniendo la mano derecha sobre su tronco.
Ejercicio 2:
Abraza tu árbol.
Cuando salgáis a pasear o a correr seguro que encontrareis un árbol que os atrae especialmente. Cada vez que os sintáis enfermos, cansados o bajos de energía pedidle permiso a vuestro árbol i abrazadlo. Mientras abrazáis el tronco, sentid como os cargáis de energía, os sentís más saludables, más optimistas y como conectáis con la Madre Tierra. Dadle las gracias i despedíos poniendo la mano derecha sobre su tronco.
Los celtas daban mucha importancia a los árboles. Eran santuarios vivientes. Hicieron un calendario i el Horóscopo Celta de los Árboles. Para ellos cada árbol tenía un espíritu sabio y unas características particulares. Sus rostros podían verse en la corteza y sus voces podían oírse en el sonido que hacen las hojas moviéndose con el viento.
Os explicaré una historia cierta que no os dejará indiferentes.
Hace un tiempo, una familia tenia un perro (un cachorro sano de 8 meses), de repente, sencillamente, dejó de comer. Lo llevaron a los mejores veterinarios, hicieron mil consultas pero nada funcionaba. Era un frío invierno, insistían en entrarlo dentro de la casa, pues cada día que pasaba e estaba más débil.
Pero el perro insistía en estar fuera, especialmente bajo un gran ciprés del jardín. Algunas personas les decían que el perro iba bajo el árbol para morir y que lo tenían que dejar. Pero hubo alguien que les explicó que iba bajo el árbol a pedirle y a tomar de su energía bondadosa como única forma de no morir. Les dijo que le inyectaran suero salino intra cutáneo para mantenerlo hidratado, ya que ni siquiera quería beber y que si era necesario lo hicieran bajo el ciprés.
Dos días después, el cachorro apareció por la mañana, como siempre antes había hecho, a beber la taza de leche que tanto le gustaba. Un supieron nunca que le había pasado, pero no hay duda que el perro había obtenido del árbol el milagro que fue a buscar.
Y es que es una evidencia que existe el prana (energía vital) y que los seres vivos podemos intercambiar. Os animo a investigar sobre esta antiquísima sabiduría que afirma que estar en contacto con nuestro jardín, y en especial, con nuestros árboles es Saludable.
Teresa Clarasó
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