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El entrenamiento invisible
Muchas veces los deportistas buscamos el rendimiento a través de horas de entrenamiento. De volumen (horas, kilómetros, etc.), intensidad (pulsaciones, tiempos en un espacio determinado, etc.). Y creemos que cuanto más hagamos más buena marca obtendremos.
Pero en el entrenamiento, no todo es pasar horas sobre la pista, o sobre la superficie en la que estemos corriendo, sino que el entrenamiento se complementa con el descanso, y con la recuperación de estas cargas. Es decir, entrenar es tanto la carga física como el descanso y la recuperación.
Dentro este descanso, podemos hablar de diferentes aspectos a tener en cuenta: la dieta, la hidratación, las horas de sueño, la recuperación activa de la musculatura, entre otras.
Vamos a profundizar con la recuperación activa de la musculatura. Cada vez es más habitual que los deportistas acudan al fisioterapeuta, pero todavía esta cultura está poco extendida en nuestro país.
A medida que vamos realizando cargas de entrenamiento, es decir sesiones de entrenamiento, la musculatura se endurece, se producen contracturas musculares, y a posteriori, lo que nos pasa es que nos notamos pesados, con dolor, y como consecuencia de esto empezamos a cargar otras estructuras, empiezan a sufrir las articulaciones y si no se pone remedio podemos acabar sufriendo lesiones por sobrecarga.
Estas lesiones se pueden manifestar de diferentes maneras: rupturas musculares, tendinopatías en diferentes tendones, sobrecargas articulares, fascitis, entre otras.
Para no llegar a estos extremos tenemos diferentes maneras de prevenir las lesiones:
1 . Realización de buenas sesiones de estiramientos tras cada sesión de entrenamiento. La función que tienen los estiramientos, es la de una recuperación muscular al permitir una rápida relajación posterior al esfuerzo, y se reduce el riesgo de sufrir dolores musculares.
2 . Sesiones de masaje descontracturante, de regeneración o relajantes. La técnica de masaje es la más utilizada puesto que nos permiten dejar la musculatura en un estado de reposo óptimo, puesto que descargar las partes que han sufrido un sobre esfuerzo durante el entrenamiento, eliminan toxinas y aumentan la oxigenación muscular básica para que el músculo recupere todos los nutrientes necesarios para su buen funcionamiento.
3 . Sesiones de hidroterapia, consiste con poner el cuerpo en agua y hacer combinaciones de agua fría y caliente, lo que conseguimos con esta técnica es una muy buena regeneración muscular debido a un aumento de la circulación sanguínea. También hace falta decir que podemos jugar con la aplicación de estas técnicas, que la verdad es que nos ayudarán a:
- Prevenir lesiones (gran pánico de todos los deportistas)
- Mejorar nuestro rendimiento
Pere Comet Pascua
Gerent d’Espai Salut
www.espaisalut.eu
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