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Entrevista con Ramon Corominas
Aunque empezó relativamente tarde con el deporte, Ramon lo vive con gran intensidad, sobretodo las competiciones. Este corredor de montaña, nacido en Vic en 1966 y que reside en Olost ha pasado de competir en bicicleta de carretera, deporte que nunca ha abandonado, para competir en carreras de montaña.
Acostumbra a ser muy modesto y a tenerse en poca consideración pero los resultados no engañan y está luchando con los mejores de su categoría. Tiene dos hijos, uno de 12 años y otro de 16, con quien tiene el placer de poder compartir su deporte y gran afición.
Ramon, antes de ponerte a correr te habías dedicado a la bicicleta de carretera. Explícanos un poco cuál ha sido tu evolución en el mundo de la bicicleta.
Empecé con la bici y, de hecho, ha hacer deporte en general cuando tenía 28 años. Me inici´r con la mountain bike y hacía las salidas populares. En estas salidas me di cuenta de que iba bastante bien y me enganché. Al cabo de un par de años me hablaron de la bici de carretera y puse unos neumáticos lisos a la bicicleta de montaña y en 1994 ya empecé a hacer carretera con la de montaña. Al cabo de unos cuantos meses me di cuenta que me gustaba y me compré la primera bicicleta de carretera. Empecé haciendo marchas cicloturistas y me iban bien. Me atreví con alguna carrera en cicloesport, por debajo de los amaters, en Girona, donde hay más afición, con la Copa Girona que es más de ruta y no tanto de circuito como la Copa Catalana. Unos años competí por libre y luego estuve un año en un equipo de Girona. Nunca hice resultados relevantes, pero estaba entre los 3-5 primeros. Luego volví a las marchas cicloturistas.
¿Cuándo y por qué dejaste de competir en bicicleta para pasarte a competir en carreras de montaña?
De forma más directa el año pasado, pero la “iniciación” fue progresiva. Un día mirando vídeos en internet vi carreras de montaña de Kilian Jornet y compañía y pensé, esto tiene que estar muy bien, vi que sufrían y a mi me gusta mucho sufrir. Pero creo que fue en 2008 que me animaron para hacer la duatlón de montaña de Gurb y aunque era de las primeras veces que corría por montaña se me dio bastante bien y me gustó y a partir de aquel día me enganché a esto de correr, pero tuve problemas en las rodillas y lo aparqué un poco hasta que volví de nuevo de forma más progresiva y el año pasado ya hice la temporada completa con el equipo de carreras de montaña de la Unió Excursionista de Vic y Club Atlètic Vic.
A nivel de horas de dedicación, ¿qué diferencia encuentras entre un deporte y el otro?
La bicicleta si quieres estar delante, pide más horas. Corriendo, inevitablemente los entrenamientos son más cortos. Lo que pasa que en mi caso, ni en una cosa ni en otra he dedicado mucho tiempo a los entrenamientos.
¿Y a nivel de adaptaciones musculares, lesiones, impacto, etc.?
Mira durante todos los años que hice bici y que todavía hago, nunca he tenido lesiones. Después de una salida de 6 horas en bicicleta machacándote fuerte y llegas a casa muy cansado y vacío, pero a la mañana siguiente estás bien. En cambio corriendo, haces una carrera de dos horas por montaña y quedas destrozado.
¿Qué es lo que te ha costado más de adaptar en tu caso?
Para mi la adaptación muscular fue muy dura, al principio lo pasé mal. Las subidas corriendo no me han costado y veo que voy bastante bien, pero las bajadas... técnicamente no soy muy bueno y lo paso mal, sobretodo en las primeras carreras, muscularmente quedaba destrozado de las piernas.
A nivel de veteranos estás luchando entre los mejores de Cataluña. ¿Cómo ves el nivel en esta categoría?
Muy alto, me ha sorprendido. En bicicleta es alto, pero aquí la gente se prepara muy bien.
También haces alguna incursión a las duatlones, en este caso más de carretera que de montaña, ¿qué tal?
Bien , me gusta mucho. En los de montaña me pasa un poco como en las carreras que bajando lo paso mal, subo muy bien pero sufro mucho bajando. Pero en carretera me ha ido muy bien he hecho 3º de veteranos en el circuito de la Federació Catalana de Triatló. Son carreras muy rápidas y explosivas pero te vas acostumbrando.
Tu hijo mayor, Nil que tiene 16 años, está demostrando tener un buen futuro en carreras de montaña, ¿cómo vivís el hecho de poder compartir una afición así padre e hijo?
Yo creo que es muy bonito, no sé si se dan muchos casos que padre e hijo vayan a hacer una misma carrera, incluso a nivel de Campeonato de España, al que fuimos hace poco.
¿Crees que ha influido el hecho que te haya visto siempre haciendo deporte?
¡Seguro que sí! En casa se vive el deporte y en la televisión siempre vemos cualquier deporte, sea el que sea. Siempre me ha visto encima de una bicicleta y de hecho empezó a correr porque me lo llevé a hacer la de Moià.
Para terminar, el 18 corres en Núria, ¿qué esperas de esta carrera?
No lo sé, el domingo me hice un esguince leve y no sé como estaré. Pero la idea era mejorar respecto al año pasado. Siempre me planteo objetivos simples y pequeños.
En breve:
Una película: El Imperio del Sol
Un libro: No acostumbro a leer demasiado, aunque prensa y revistas de deporte sí.
Una comida: Las ensaladas y la pasta.
Una bebida: el vino y la cerveza.
Un sinónimo para entrenamiento: sacrificio
Un sinónimo para competición: motivación
¿Qué es peor una pájara en bicicleta o corriendo? Una pájara siempre es muy dura, tengo la suerte de no haber sufrido muchas. En bicicleta recuerdo una y lo pasé muy mal, corriendo todavía no me ha llegado el día.
Si no entrenas... si no entreno hoy, lo haré mañana.
¿Para ti cuál es el mejor momento del entrenamiento, al inicio, durante o al final? Creo que cada momento tiene sus partes positivas y buenas.
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