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El por qué de la planificación del entrenamiento deportivo del corredor de fondo Pere Comet
No aporto nada nuevo si afirmo que hacer actividad física es saludable, porque se queman toxinas, grasas, etc. Especialmente en la sociedad en la que estamos inmersos, puesto que lo que tenemos en general es una sobrealimentación importante, es decir, comemos más del que necesitamos, y sino mirad las últimas estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, en la que dice que en las sociedades del primer mundo, una de las peores enfermedades que hay es la obesidad. 
Pero la cuestión es: ¿cómo hacemos deporte? Y en nuestro caso, ¿cómo corremos? Puesto que también corriendo los excesos pueden ser malos.
Cuando hablamos de rendimiento deportivo, y queremos mejorar nuestros registros en una competición, por ejemplo, en los 5000 metros o en la distancia que nosotros realicemos, es importante saber ¿qué hacemos, cómo lo hacemos y cuando lo hacemos? Aunque seamos deportistas “populares” o que no nos dediquemos profesionalmente.
La planificación de un entrenamiento consiste precisamente en esto: en intentar ajustar el qué, el cómo y el cuando, en el momento de la temporada en el que nos encontremos. No es el mismo estar a comienzos de la temporada, después de un merecido descanso de la temporada pasada o al estar en plena época de competición. El ritmo (intensidad) de entrenamiento y el volumen debemos ajustarlo para intentar rendir al máximo y conseguir nuestros objetivos y siempre tener en cuenta la gran importancia del descanso, que no podemos olvidar que es parte del entrenamiento.
La planificación se ocupa de prever todos los aspectos del entrenamiento: el descanso, el volumen de entrenamiento, la intensidad y ajustarlo todo a las competiciones, por encontrar el punto máximo de forma en el momento que nos interesa y para poder ir mejorando. Esta nos sirve también por intentar prevenir posible consecuencias de un entrenamiento mal llevado o improvisado, cómo podrían ser fatigas crónicas, sobreentrenamientos, lesiones musculares o articulares, entre otras.
Lo que se pretende con el entrenamiento controlado y planificado es,
en primer lugar, prever posibles consecuencias adversas,
en segundo lugar, cuantificar y calificar el entrenamiento para poderlo mejorar y de este modo obtener los resultados esperados,
en definitiva, poder evaluar el trabajo realizado.
Puesto que sin esta planificación y preparación será muy difícil poder mejorar nuestra forma física.
Pere Comet Pascua
Gerent d’espai salut
www:espaisalut.eu
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